El “venture capital”, una figura desconocida, pero necesaria para Córdoba

El “venture capital”, una figura desconocida, pero necesaria para Córdoba
13 Jun 2019

El venture capital es el capital de riesgo y, a la vez, el concepto que aglutina a quienes invierten en proyectos tecnológicos que validaron su modelo de negocio con ventas y empiezan a crecer.

Esta figura es clave en los principales “ecosistemas” tecnológicos del mundo, como los de Silicon Valley (Estados Unidos), Londres (Inglaterra) y Tel Aviv (Israel).

La mayor parte de ellos fueron emprendedores que ahora tienen empresas consolidadas y que permanentemente analizan propuestas de pequeños emprendedores en busca de capital.

El inversor apuesta, a contraprestación de acciones del nuevo proyecto, y recibe su retorno cuando el emprendimiento se vende, paso que en la jerga del emprendedorismo se denomina exit (salida).

Empresarios como Mario Barra (Vates), Oscar Guardianelli (exejecutivo de Arcor), Horacio Cáceres (Grupo Shopping), Juan Santiago y Walter Abrigo (Santex) buscan impulsar fondos de inversión para repetir este tipo de experiencias a nivel local. También Luciano Nícora apuesta a algo similar desde Fundación Endeavor. Y a ellos se suman otros ejecutivos.

Hasta ahora, la comunidad de inversores es reducida, incluso a pesar de los esfuerzos de la Agencia Córdoba Innovar y Emprender, que tiene programas para acompañar al capital privado. El problema es que son fundamentales para darle un salto de calidad al emprendedorismo en Córdoba.

Problema cultural

Para que la figura del venture capital eche raíces en Córdoba y crezca hay que vencer características culturales del inversor local.

“El empresario cordobés debe estar dispuesto a perder dinero o a darle el tiempo a un proyecto para que crezca. Eso, el inversor tradicional no lo haría nunca”, confiesa Juan Santiago.

Los dos principales fondos de inversión de Córdoba, de Alaya y de Incutex, pueden duplicar o triplicar la inversión inicial. Pero sus primeros fondos arrancaron en 2012 y recién el año pasado repartieron dividendos.

“A Alaya, el primer fondo le costó bastante armarlo; las personas invirtieron por confianza en nosotros. Pero si estos logran rentabilidad, va a aumentar la credibilidad y más gente se va a sumar”, resalta Mario Barra.

Ser inversor requiere dar algo de tiempo, un bien escaso entre los empresarios.

“En mi caso, como les pasa a muchos, no puedo darles más que una reunión una vez al mes o al trimestre, y al emprendedor muchas veces le sirve más el asesoramiento y el contacto que el dinero. Por eso, muchos canalizan esto a través de un fondo de inversión”, explica Daniel Gándara, responsable del centro de software en Córdoba de Mercado Libre.

A esto se agregan las dificultades del contexto argentino. “En un país como este, con las dificultades que plantea, al empresario le cuesta ver oportunidades más allá de lo que conoce sobre su negocio”, explica Juan Carlos Rabbat, presidente de la Fundación Universidad Siglo 21 y uno de los inversores de Incutex.

Córdoba tiene una historia de emprendedores muy rica. Pero el movimiento propiamente dicho recién comenzó en este siglo, en especial con la industria tecnológica, por lo cual es, en cierta forma, un fenómeno reciente.

Por esta misma razón hay pocos exits (ver aparte). A medida que los emprendimientos invertidos se vendan y los inversores incrementen el capital colocado, se generarán casos de éxito que incentivarán al resto, según entienden los protagonistas de este sector.

“Así como Silicon Valley es la capital del mundo tecnológico, Argentina debe convertirse en la capital del mundo en tecnologías para la producción agropecuaria. Cualquier proyecto disruptivo y que transforme los procesos tradicionales, para hacerlos más eficientes, va a generar una oportunidad enorme para crear valor”, asegura Nícora, que, tras dejar V/N Global, ahora apuesta a tecnologías para el agro.

Los “exits” cordobeses: La salida del inversor

Córdoba tiene pocos casos de exits (salida), esto es, la venta de la startup, a partir de la cual el emprendedor y los inversores recuperan el capital. Entre los principales, se encuentran la compra de V/N Global por parte de Prosegur; la venta de SocialTools a Wired Investor; la salida de Alaya de Translation Back Office, al vender su parte a la propia empresa, y las compras de Machinalis por parte de Mercado Libre y de El inmobiliario.com a cargo de Grupo Navent (ex-Bumeran).

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