Empresas gacela, fábricas de empleo

Empresas gacela, fábricas de empleo
08 Ene 2019
  • • Vuelve la atención sobre esta clase de compañías de alto crecimiento y dinámicas en la generación de puestos de trabajo.
  • • De qué se trata el concepto y por qué es útil para Pyme y para grandes firmas.

En la fauna de la nueva economía, las empresas “unicornio” encarnan, cada vez más, un aspiracional que tracciona como ejemplo inspirador pero, en paralelo, frustra en altas dosis.

Sucede que no todas las compañías están llamadas a convertirse en los gigantes globales a los que ese concepto se asocia (Mercado Libre, Despegar, Globant y OLX son los cuatro argentinos). Y tampoco la disrupción que encarnan puede sólo florecer, como en sus casos, en el desarrollo de negocios digitales o a partir de emprendimientos tecnológicos.

Por eso, a mitad de camino entre la “vieja economía” y el Olimpo que habitan los unicornios, se vuelve a hablar de un concepto que combina lo mejor de ambos mundos: las empresas gacela.

El término no es nuevo: nació en los Estados Unidos durante la década de 1990 y fue ganando protagonismo, aunque a veces en forma espasmódica. Aunque no representan más del cuatro o cinco por ciento del universo de compañías en toda la economía, las compañías gacela son las principales generadoras de puestos de trabajo: aportan entre el 50 y 100 por ciento del nuevo empleo en los distintos mercados.

Dónde están

¿Qué es una empresa gacela? En la medida en que la idea cundió, su definición fue ganando matices sin llegar hoy a un concepto idéntico en los distintos mercados. Sin embargo, sí existe consenso sobre qué rasgos las definen y permiten detectarlas: crecimiento acelerado, alta generación de empleo y la innovación como elemento clave en su modelo de negocios.

Para la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (Ocde), las “gacelas” son “aquellas empresas con una media anual de crecimiento superior al 20 por ciento durante un período de tres años, y con 10 o más empleados al comienzo”. En su caso, la definición se aplica a nuevas compañías, con no más de cinco años de edad.

Esta última limitante no juega en la acepción que promueve el especialista chileno Eduardo Bitrán, expresidente del Consejo Nacional de Innovación para la Competitividad de Chile (entre numerosos cargos) y actual titular del Club de Innovación de ese país. “Lo interesante de este tipo de empresas es que no están en un sólo sector, sino en muchos, incluidos los tradicionales, como manufacturas o primarios”, dice.

Hay muchas que no nacieron como startups, sino que son Pyme antiguas, que en el proceso de sucesión de sus propietarios fueron tomadas por una nueva generación que las transformó y les dio una dinámica impensada.
“La innovación es un elemento central: cultural, de práctica y de modelo de negocios”, señaló Bitrán a La Voz cuando participó como expositor en el Foro de Capital Emprendedor, que se realizó meses atrás en esta ciudad, impulsado por la Agencia Córdoba Innovar y Emprender.

Bitrán subrayó la utilidad de lo “democrático” del concepto: vía innovación, casi cualquier compañía puede adquirir la velocidad de crecimiento de una “gacela”.

Y citó, sólo a modo de ejemplo, el caso de Neptuno Pums, una empresa chilena nacida en los años ’70 como fabricante de bombas de agua, que desde 2006 fue transformada por el hijo del fundador, Petar Ostojic Salinas, a partir de la innovación.
Fanático de la economía circular, logró virar la Pyme familiar a una compañía especializada en el diseño y manufactura de bombas centrífugas industriales de alta eficiencia energética, utilizadas hoy para el manejo sustentable de agua y energía por empresas mineras y de ingeniería líderes en todo el mundo. En el proceso, ganó premios y se convirtió en referencia internacional en economía circular.

Las empleadoras

¿Dónde están las “gacelas” en Córdoba y el país? ¿Cuántas son? Marcos Cohen Arazi, investigador experto en Pyme del Ieral de la Fundación Mediterránea, destaca la necesidad urgente de detectar y caracterizar, desde la política pública, este perfil de empresas en el país, tal como se hace en Estados Unidos. Y aunque advierte que esa es una tarea aún pendiente, aporta algunos parámetros.

Según explica, el concepto de gacela puede equipararse en buena medida al de “empresas de alto crecimiento”, una categoría que el Ministerio de Producción nacional aplica a compañías jóvenes –de hasta cinco años de edad– y de rápido crecimiento (facturación y puestos de trabajo).

El Ieral cita que en 2016 –último dato disponible–, las estadísticas oficiales identificaban 3.322 de estas empresas en el país, un número equivalente al 0,55 por ciento del total de compañías.

“Esa participación no está muy lejos de la registrada en Estados Unidos, donde equivalen a algo más del 0,7 por ciento del total. El problema es que en Argentina viene decreciendo: en 2012 era del 0,68 por ciento y desde 2013 tiene tendencia negativa”, advierte Cohen Arazi.

Lo valioso es que, siendo esa cuota tan pequeña del entramado de actividad, las “gacelas” son las mayores generadoras de empleo.

Según Bitrán, en Estados Unidos cerca del 100 por ciento del nuevo empleo hoy proviene de este perfil de compañías. En Chile, generan el 75 por ciento de los puestos de trabajo y alrededor del 60 por ciento en la Unión Europa, destaca Bitrán.

Un estudio realizado por el Ieral señala que en Estados Unidos las “gacelas” son la categoría que más trabajo genera dentro del universo Pyme, el más dinámico.

De ahí la urgencia de detectarlas y promoverlas desde el Estado en todos sus niveles, subraya Cohen Arazi: “Hay que generarles estímulos específicos para que se multipliquen. Si la coyuntura no permite volcar recursos, al menos se puede avanzar en simplificarles procesos, desburocratizar. Algo se hizo, pero falta. Es importante mirar a todos los sectores de actividad y no elegir ganadores a priori desde la política pública”, opina.

Agilizando elefantes

Walter Abrigo, director general de Incutex, apunta otro costado del concepto: la idea de gacela es el eje en los procesos de innovación abierta, una tendencia que avanza en Córdoba.

Se trata del sistema por el que los “elefantes” o grandes compañías buscan innovar y, a partir de ese combustible, adaptarse a la nueva economía, diversificarse e inyectar velocidad a su crecimiento. Lo hacen creando sistemas de apoyo a startups, pequeñas empresas o nuevos emprendedores capaces de desarrollar a alta velocidad soluciones de todo tipo.

“Con la innovación abierta, una corporación empieza a portarse como ‘gacela’. Lo que en el mundo se ve es que, a medida que este proceso avanza, la gran empresa se va transformando, agilizando e imprimiendo velocidad a su crecimiento”, señala Abrigo.

Y cita como ejemplo los casos de innovación abierta que empresas como Bancor, Universidad Siglo 21, Telecom o Grido ya desarrollan con la guía de Incutex. También Alaya interviene en esos procesos. En su visión, los propios “unicornios” son ejemplos de grandes compañías que actúan como “gacelas”.

“Las ‘gacelas’ pueden no ser empresas de tecnología, pero tienen que abrirse a la digitalización, porque hoy es una herramienta vital para ganar velocidad y agilidad”, aclara Abrigo.

El tamaño no importa: “Claro que una Pyme puede plantearse ser una ‘gacela’. Y puede comenzar sola, probando metodologías como design thinking o lean startup. Santex (empresa de tecnología) es sólo un ejemplo de ‘gacela’: hiperflexible, exporta el 95 por ciento de lo que produce y en 2018 facturó 10 millones de dólares”, ejemplifica Abrigo.

Desde el Ieral marcan la necesidad de identificar esta clase de empresas y de diseñar políticas públicas específicas para estimular su multiplicación.

 

Vía La Voz del Interior

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