Cuatro de los siete unicornios latinoamericanos son argentinos. Se trata de empresas tecnológicas que están valuadas en más de mil millones de dólares. Son Mercado Libre, Globant, Despegar y OLX. ¿Por qué nuestro país incubó a emprendedores como ningún otro en la región? Éste fue el disparador que llevó a María Eugenia Estenssorro y a la periodista Silvia Naishtat a una búsqueda que quedó plasmada en el flamante libro “Argentina innovadora”

Estenssoro tuvo una reciente experiencia política en el Senado, ocupando una banca de Coalición Cívica. Pero ahora decidió volver a sus fuentes: a fines de la década de 1990 fundó Endeavor, una organización que también nació en la Argentina pero que luego tomó vuelo global, para descubrir y apoyar talento emprendedor.

Desde ese lugar de conocimiento, junto a Naishtat recorrieron distintos lugares del mundo y hablaron con emprendedores, científicos y artistas para desentrañar algo que podría denominarse el “gen argentino”. Y no es otra cosa que la creatividad y el empuje para llevar adelante las ideas en ambientes especialmente hostiles. “La crisis del 2001 obligó a los emprendedores a buscar nuevos horizontes, a no quedarse sólo dentro de las fronteras porque era imposible que una idea sea exitosa. Y eso no sucedió en ningún otro país de la región”, señala Estenssoro.

A continuación, los principales pasajes de la entrevista que mantuvo la co-autora del libro con Infobae:

-¿Cómo se gestó el libro?

-Cuando dejé la política hace un par de años sentí que el mundo estaba avanzando a un paso vertiginoso, estamos ante un cambio de civilización. Es un salto que no se sabe muy bien dónde nos va a llevar. No podemos mirar el cortísimo plazo, sino tener una mirada más amplia y ver dónde va el mundo. En estos dos años con Silvia Naishtat hicimos estos viajes y entrevistas para ver cómo insertarnos en la economía del conocimiento.

– ¿Hay un gen argentino, a la hora de identificar talentos?

-A finales de la década de 1990 fundé Endeavor, es una organización global que se lanzó en la Argentina para identificar emprendedores globales y encontramos a los mejores acá. Marcos Galperín, Wences Casares, los fundadores de Globant. En estos últimos diez años crearon multinacionales como no hay otra en América latina. Y consiguieron destacarse internacionalmente. A pesar de la devaluación y del cepo, de los siete unicornios Argentina tiene 4 Brasil tiene dos. Son empresas tecnológicas que tienen una valuación superior a los 1.000 millones de dólares. Nosotros viajamos a Sillicon Valley, a Nueva York a ver qué decían los inversores y las multinacionales. Ellos destacan la calidad de los emprendedores como de los científicos argentinos.

-¿Se da un aspecto colaborativo entre emprendedores y la comunidad científica?

Esto que mencionás es clave. La Argentina tenía una tradición científica de escribir papers y de contar con una importante base teórica. Pero ahora empieza a darse ese cruce. Por ejemplo con empresas nanosatélites de investigación. Ahí está Emiliano Kargieman, que desarrolló Satellogic emprendimiento y fue al INVAP y al Balseiro. Y está el caso de Bioceres, una incubadora de empresas de biotecnología, que desarrolló una semilla de soja resistente a la sequía.

-¿Cuál es la explicación para que hayan surgido tantos emprendedores argentinos en estos últimos años?

Por un lado Internet permitió entender qué pasa en el mundo y también internacionalizar mucho más rápido a las empresasEllos se dieron cuenta que debían crear empresas multilatinas y salieron a conquistar la región. Los brasileños quedaron rezagados porque se concentraron en el mercado interno, mientras que los mexicanos son una sociedad con mucha cuestión jerárquica y a la gente le cuesta más salirse de los moldes. Lo mismo pasa en Chile, donde son mucho más conservadores. Y para ser emprendedor exitoso también hay que ser osado. Esa tormenta perfecta que tuvimos luego de la crisis de 2001 los obligó a salir afuera y estar acostumbrados a superarse. En vez de decir que no se puede, igual se ubicaron por encima de eso y quisieron ser protagonistas.

-¿Qué lugar ocupa la Argentina para estas personalidades que han trascendido el país?

-Uno de los panelistas cuando presentamos el libro esta semana fue Juan José Campanella. Él hacía cine en Nueva York hace veinte años, pero justo estaba en diciembre de 2001 en Buenos Aires durante el cacerolazo. Y decidió quedarse acá, porque le interesaba cambiar la realidad, tuvo un gran compromiso. Lo mismo pasó con Facundo Manes, que estaba en Cambridge y decidió volver, siendo uno de los profesionales más destacados en el mundo de la neurociencia. Ellos son la nueva selección. En fútbol queremos estar entre los mejores del mundo, estos emprendedores decidieron que podemos estar entre los primeros puestos.

-¿Cómo puede el país aprovechar a estos grandes talentos?

-Se viene un tsunami de cambios tecnológicos, políticos y sociales, los países que no están preparados van a quedar a la deriva. Tenemos emprendedores, científicos y artistas que nos pueden subir a esa ola, mientras el Estado todavía está muy enfrascado con la coyuntura. Ya no tenemos que ver a YPF o Aerolíneas como nuestros estandartes, ahora son compañías como Mercado Libre. La mitad de los entrevistados fue a escuela pública y los otros a privada, pero todos viajaron y saben lo que sucede en el mundo.  Otro mensaje del libro es que no vamos a poder entrar al siglo XXI si no resolvemos el tema de que el 30% estè por debajo de la pobreza, es algo que siempre dice Facundo Manes. Tenemos el talento y la materia gris para dar ese salto de crecimiento. No nos podemos enredar en el cortísimo plazo como si fuera de vida o muerte. El desafío es gigantesco.