JLA: apuesta a la innovación y calidad en seguridad alimentaria con un camino de más de 25 años

  • La compañía de General Cabrera ha logrado convertirse- asumiendo riesgos y desafíos- en una empresa líder en el país con proyección global
  • Las nuevas metas que se plantea ahora son expandir sus tres unidades de negocio: el laboratorio, la certificadora y JLA Agro.

Desde su fundación en 1997, JLA Argentina ha sido un referente en el sector de la seguridad alimentaria, brindando consultoría estratégica y servicios de laboratorio a toda la cadena alimentaria del país. Su campo experimental se encuentra en General Cabrera, al sur de Córdoba, desde donde ha crecido y se ha consolidado como una empresa líder tanto a nivel nacional como internacional.

Roberto Sandrini, cofundador, dueño y gerente general de JLA Argentina, comparte su visión y experiencias, y revela los desafíos y logros de la compañía a lo largo de sus 25 años de trayectoria.

“La historia de JLA comienza en 1997 con la fusión de un laboratorio de control de alimentos argentino y J. Leek Associates, Inc. de los Estados Unidos”, explica Sandrini. La demanda inicial de la empresa era desarrollar proveedores confiables en Argentina para satisfacer las necesidades del mercado estadounidense, especialmente en el sector del maní. “Estados Unidos buscaba un origen alternativo para su cosecha de maní en Georgia, y JLA inició así su simbiosis con el clúster del maní de Argentina”, comenta.

Las estrictas regulaciones europeas sobre aflatoxinas llevaron a los consumidores a preferir el maní argentino por su mayor seguridad y calidad. Este reconocimiento impulsó a JLA a expandirse, llevando sus servicios a China en 2023 y planeando una nueva apertura en Brasil para 2025.

Desafíos y crecimiento

Sandrini señala que uno de los mayores desafíos fue crecer de manera integrada pero independiente del grupo JLA Global. “JLA Argentina tenía que ser diferente, resaltando el origen argentino. Evaluar la calidad en origen antes de embarcar fue crucial, aunque a veces significara dar malas noticias sobre lotes que no cumplían las especificaciones”, explica. Este enfoque riguroso y comprometido con la exactitud y precisión de los datos reportados ayudó a la empresa a ganar la confianza de exportadores y compradores internacionales.

En un mercado competitivo y con inestabilidad económica, la clave para expandirse, según afirma, es “emprender e innovar, asumiendo riesgos”. JLA invierte en servicios para anticiparse a las amenazas y estar preparados antes de que surja la demanda. “Visualizamos y entendemos los riesgos alimentarios y las tendencias globales para estar preparados antes de la demanda. Nos preparamos para colaborar en la producción (JLAgro) evaluando y testeando tecnología: o para controlar los límites de contaminantes tolerados en los alimentos que cada vez son más exigentes (JLA Lab); en los casos que el objetivo sea la exportación buscamos la forma más justa y precisa de evaluar el requisito de las autoridades sanitarias o la especificación,  o cual es la mejor forma de certificar algún atributo le aporte seguridad o valor (JLA Cert)”, afirma.

La inversión en tecnología importada ha sido un reto significativo, pero esencial para mantener la calidad y permitir el crecimiento continuo de la empresa. “Tener equipos de respaldo ha sido clave para no resentir el servicio”, destaca Sandrini.

Por otra parte, el gerente de JLA ofrece un consejo valioso para los emprendedores cordobeses: “Entiendan cómo el potencial cliente quiere ver su producto o servicio y no traten de explicarle cómo debe verlo. Acepten el riesgo y estén preparados para cambiar según sea necesario”. La adaptabilidad y la comprensión del mercado son fundamentales para el éxito, recalca.

Colaboración y futuro

Recientemente, la Agencia Córdoba Innovar y Emprender visitó semanas atrás la planta de JLA en General Cabrera. “Fue una grata visita y es bueno ver que se apoya a los emprendedores. Como sabemos emprender implica riesgos y ayudar a disminuir los mismos o a compartirlos es una buena motivación”, afirma Sandrini.

Y agrega: “Quizás muchos tengan el preconcepto que los emprendedores son jóvenes o gente que se inicia en la etapa laboral, y los emprendedores pueden ser grandes empresas o grandes productores que igualmente necesitan de un empujón, que muchas veces alcanza con el acompañamiento de colegas o la Agencia. Relacionarnos, ponerlos en contacto, facilitar la comunicación con los gobiernos, son catalizadores que la Agencia aporta y son bienvenidos”.

Para 2024, JLA tiene grandes planes. La compañía sigue invirtiendo en sus tres unidades de negocio: el laboratorio, la certificadora y JLA Agro. En el laboratorio, se renovarán varios equipos y se desarrollarán proyectos de I+D. La certificadora trabaja para evolucionar la certificación del maní, asegurando el cumplimiento de los requisitos sanitarios y resaltando otros atributos.

El mayor desafío está en la Unidad Agro, donde JLA está construyendo un moderno edificio sustentable en el campo experimental. “Vamos a tener un espacio para el área de I+D, vamos a trabajar en conjunto con investigadores de las Universidades con el Ceprocor y otras instituciones, pero fundamentalmente con emprendedores privados que ya son clientes de JLA y que necesitan de este espacio de ciencia aplicada y comprobación en el ‘Campo Laboratorio’ que está creciendo más rápido que lo que teníamos planeado”, menciona.

Asimismo, para cerrar Sandrini subraya: “JLA apuesta a la seguridad alimentaria y a la sustentabilidad y Argentina es un buen lugar para emprender en esta arena”.

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